Carmen Espejo Cala

Historia de la Comunicación – Historia del Periodismo – Historia de la Lectura

Nombre de la mesa: “Estudiar Historia hoy, ¿para qué?”

Temas sobre los que conversar

Estudiar Historia – o Humanidades en general – no está “de moda” por dos razones básicas: por las dificultades para encontrar un trabajo bien remunerado, después de los estudios, y porque se tiende a pensar que se trata de conocimientos poco útiles para la sociedad. ¿Para qué empeñar una vida estudiando cómo vivían las personas en el pasado, qué utilidad puede tener esto, para la gente del presente?, se dice. Pero quienes piensan así confunden la labor del historiador con la del anticuario. El historiador vocacional cree que el estudio del pasado resuelve graves cuestiones del presente. Solo si sabemos quiénes fuimos en el pasado podremos tener una idea precisa y bien argumentada de cuáles son los procesos que nos han traído hasta nuestra situación actual y hasta qué punto ésta es una coyuntura momentánea y reversible o un ser histórico constante e inamovible. Por ejemplo: ¿somos un pueblo democrático o nos atrae irremediablemente el autoritarismo? ¿somos inevitablemente machistas? ¿racistas sin remedio? Las respuestas a estas preguntas están en la Historia, hacer Historia es comprender el presente y proyectar el futuro.

Formación

Estudié en el único instituto público que había en mi pueblo – Dos Hermanas – por entonces, y luego me licencié y doctoré en Filología en la Universidad de Sevilla. El tránsito desde la Filología a la Historia se produjo gradualmente y con toda naturalidad: puesto que me dedico al estudio de los periódicos publicados en la Edad Moderna, mi investigación está en el cruce entre varias disciplinas: la Historia del Periodismo, la Historia de la Literatura, la Historia Moderna…

1 día en la vida de un científico

El historiador trabaja casi siempre con documentos del pasado. En mi caso, trabajo con periódicos del siglo XVII, que analizo en las bibliotecas o – mucho más a menudo – a través de imágenes digitalizadas, en el ordenador. Pero el historiador de nuestro tiempo ya no es el “ratón de biblioteca” solitario que fue en otros tiempos: ahora trabajamos casi siempre en equipo y el triunfo de las llamadas “humanidades digitales” nos ha acostumbrado a trabajar con sofisticados equipos y programas informáticos. En mi caso, mantengo desde hace más de una década un equipo de trabajo, con el que me encuentro casi a diario.
Mi día a día entonces consiste en trabajar con mi equipo en la facultad, y también en casa a través de reuniones virtuales. Viajo muy a menudo para asistir a congresos en los que me reúno con otros investigadores internacionales, con quienes colaboro también habitualmente.

Aficiones

Me gusta leer y viajar, por supuesto, pero una afición que está muy conectada con mi trabajo y a la vez me divierte mucho es el visionado de películas o series de televisión de contenido histórico, sobre todo cuando están inspiradas en la Edad Moderna que es el periodo que me apasiona. ¿Habéis visto Los Borgia, Los Medici o La Peste? Cuando veo una de estas producciones, procuro no estar pendiente de los inevitables “gazapos” históricos, y disfrutar de la posibilidad de ver ese pasado recreado por la ficción.

Centro o departamento

Departamento de Periodismo 1, Facultad de Comunicación, Universidad de Sevilla

Línea de investigación en la que trabaja actualmente

Mi investigación de las dos últimas décadas está dedicada al periodismo, sobre todo sevillano, de la primera mitad del siglo XVII. Estoy integrada en un Proyecto de Investigación que localiza esos periódicos en las bibliotecas, los digitaliza y los facilita en acceso abierto a través de Internet, para que cualquier investigador o curioso pueda consultarlos. Mi investigación pretende demostrar que, en aquella primera mitad del siglo XVII, Sevilla era una de las capitales europeas más dinámicas e innovadoras, por lo que respecta al desarrollo del periodismo.