Elena Peláez Andérica

Mejora genética vegetal

Nombre de la mesa: Variedades cambiantes en un mundo cambiante.

Temas sobre los que conversar

Alimentar al mundo a través de la diversidad genética no es sólo un capricho o una visión ecologista, es la razón por la que hoy tenemos agricultura, ganadería y también animales de compañía. Todos sabemos que el ser humano ha cambiado este planeta (para bien o para mal) hasta ahora de forma inconsciente y egoísta, pero actualmente sabemos que no podemos seguir actuando como si los recursos del planeta fueran nuestros e ilimitados. El uso de Organismos Modificados Genéticamente (ej.: plantas transgénicas), son una herramienta que permite obtener nuevas variedades cuando no existe en esa especie de forma natural los genes codificantes que se desean incluir para conseguir un nuevo carácter (comercial, agronómico, nutricional, etc.). Ejemplo de ello puede ser conseguir arroz con vitamina A o variedades de algodón que resistan el ataque de gusanos. Mi experiencia como investigadora predoctoral dentro de una empresa, me ha permitido enfocar mis investigaciones hacia líneas de estudio más aplicadas, abordando necesidades reales y obteniendo resultados que pueden ya generar beneficios a corto y medio plazo. Esta visión de la investigación desde un ámbito público-privado es menos conocida en España, pero en países como EE.UU.se ha convertido en una opción muy demandada tanto por los estudiantes como por las empresas.
Como experta en mejora genética de algodón, he podido estudiar y trabajar con más de 100 variedades de algodón de todo el mundo (colección de germoplasma con una alta diversidad genética) con las que he conseguido obtener nuevas variedades cruzando unas con otras (Híbridos). Estas nuevas variedades podrían aumentar la futura rentabilidad del algodón en la Unión Europea, cultivado exclusivamente en Grecia y Andalucía, ya que permitirían un cultivo más sostenible (menos agua, pesticidas, etc.), de mayor calidad de fibra (fibra Extra Larga) y más productivo, evitando el uso de plantas transgénicas prohibidas en la UE.

Formación

Aunque de padres malagueños, mi hermana y yo nacimos en Sevilla. Estudié hasta cuarto de la ESO en el Colegio Aljarafe, donde creo que aprendí la mayoría de mis valores de respeto, independencia y confianza. El bachillerato lo realicé en el Instituto público Juan de Mairena, con la especialidad de salud. Sin saber muy bien qué hacer con mi futuro universitario, probé con la Ingeniería Técnica Agrícola que en el primer año sólo me trajo agobio, sufrimiento y ganas de tirar la toalla (¿qué hago estudiando una ingeniería si a mí me gustan las ciencias naturales?). Puesto que no tenía clara otra carrera, fui poco a poco aprobando asignaturas el primer año (todas menos Matemáticas, Física y Dibujo técnico). Fui descubriendo que resolver problemas de forma creativa se me daba bien y me divertía, y que aprender materias difíciles no era más que echarle ganas y voluntad. Finalmente terminé la carrera y con buena nota, pero una asignatura optativa me marcó profundamente. Fue Mejora Vegetal, una mezcla de genética e investigación, y con la mayor claridad del mundo, decidí irme a Valencia a estudiar el máster de dos años sobre Mejora Genética Vegetal. Además, fue como mi primera Erasmus pues nunca había vivido fuera de Sevilla, y concluí que esa vía de estudio era mi pasión y que la investigación era mi vocación. Por ello, seguidamente me puse como loca a solicitar todas las becas de doctorado de España (e incluso en el extranjero). Finalmente, y cuando ya pensaba que el mundo me iba a impedir cumplir mi sueño, una empresa sevillana (Algodonera del Sur S.A.) respondió a mi llamada para iniciar conjuntamente un contrato predoctoral dentro de la convocatoria "Doctores en Empresa", con el asesoramiento de la Universidad de Córdoba y el IFAPA de Alcalá del Río. Tras finalizar mi tesis el pasado mayo de 2018 y disfrutar de un largo y merecido verano de viajes y desconexión, actualmente sigo buscando trabajo que es lo más complicado que he hecho en mi vida. Por un lado, sigo solicitando puestos de Breeder (mejoradora de variedades) o de i+d en empresas privadas de España y el extranjero, participo en distintas iniciativas de divulgación científica y también me estoy moviendo para conseguir contratos postdoc, y así seguir vinculada a la investigación pública y a la posibilidad de algún día poder impartir clases en la Universidad.... así que ya se verá lo que 2019 me depara!!

1 día en la vida de un científico

Mi experiencia como científica de momento se centra en mi etapa de 5 años de tesis doctoral dentro de un entorno industrial (aunque durante el máster también realicé una importante tesina científica y un periodo de becaria de investigación). Como la mayoría de las tesis que incluyen campo y laboratorio, la labores suelen estar medianamente acotadas en el tiempo. En mi caso que he trabajado con un cultivo de verano (el algodón), las labores de campo se concentran desde mayo a octubre, periodo en el que me he dedicado a realizar los ensayos de diversidad y su seguimiento, a realizar cientos de polinizaciones para obtener híbridos, toma de datos morfológicos y análisis estadísticos de los mismos. A nivel físico, la parte de campo podría ser la más exigente ya que requiere de madrugones y solano en la cabeza, pero personalmente es la parte que más disfruto pues me encanta la libertad del cielo abierto, el contacto con las plantas y la sabiduría de los agricultores de toda la vida. El resto del año, aprovechaba para hacer estancias en Córdoba y avanzar en los ensayos moleculares de laboratorio, o bien para avanzar en la redacción de los artículos científicos o de la propia tesis y realizar las distintas actividades obligatorias y optativas del programa de doctorado.
Dentro de este orden general y propio de una tesis, hay que sumarle las peculiaridades del entorno empresarial, donde todos tienen que arrimar el hombro cuando la empresa lo pide. Así que he llevado paralelamente otros proyectos de investigación en otros cultivos, he ayudado a solicitar ayudas europeas, he realizado tareas de contabilidad, gestión de presupuestos, resolución de problemas informáticos, organización y presentación de charlas, tutorización de alumnos de grado y módulos superiores, preparación de auditorías, recados y misiones varias, etc. Si ya la vida de un científico en la universidad es variada, dentro de una empresa es un buen batiburrillo de aventuras y quehaceres. Sobre todo, se espera de un@ que sea autónom@ y que sepa buscarse la vida. Una personalidad versátil y adaptable es un plus extra, y también saber leer las necesidades de i+d de las empresas para adelantarse a ellas, procurando realizar proyectos que generen beneficios a corto o medio plazo, ya que en una empresa especialmente cada euro cuenta. Hay que saber venderse muy bien (mentalidad comercial) y saber expresarse con y sin tecnicismos para que todos entiendan, valoren y apoyen tu trabajo.

Aficiones

La verdad es que siempre me ha gustado probar todo tipo de actividades deportivas, pues desde pequeña he sido una niña inquieta y tenía que quemar mi energía. El tenis y el voleybol han sido una constante en mi vida, pero en los últimos años he empezado otras actividades menos explosivas como el yoga para lidiar con el estrés. Procuro coger la bici más que el coche y también pasear diariamente con amig@s para ponernos al día de los detalles de la semana. Desde hace dos años, he empezado también con la guitarra y gracias a ella diría que he podido terminar la tesis, pues en los meses en encerrona en casa redactando, intercalar el desfogue guitarrero me ha liberado de mucho estrés y me ha permitido tomar perspectiva de los bloqueos de escritora.
Todo lo que tenga que ver con la naturaleza me atrae profundamente, así que soy muy amante del trekking, la escalada, rafting, barranquismo, etc. En los últimos meses, como he estado buscando trabajo y solicitando becas de postdoc, he tenido la necesidad de sentirme útil haciendo otras cosas y he participado en diversos voluntariados medioambientales de reforestaciones y recogidas de basuras en playas y bosques. También desde hace muchos años, llevo con unos amig@s un huerto ecológico donde echamos varias mañanas a la semana y es la mejor terapia contra cualquier mala sensación. Además, somos muy aficionados a sembrar variedades tradicionales de todos los países a los que viajamos y nos encanta intercambiar semillas con otros hortelanos y en ferias ecológicas.
Al margen de mis aficiones, me encanta una buena cerveza fría con una buena conversación, y todos los años me procuro algún festival en verano. Además, casi todos mis amigos tienen furgonetas y nos encantan las escapadas camperas de fin de semana con perros y barbacoas. Viajar es otra de mis grandes pasiones, ya sea a Camboya como a Aracena, y disfrutar de la naturaleza y la gastronomía local son mis principales atrayentes. Quizás mi asignatura pendiente sea leer más….

Centro o departamento

¡Actualmente estoy desempleada, aunque muy ocupada!

Línea de investigación en la que trabaja actualmente

…. ¿cómo dejar un mundo mejor que el que me encontré?....