Francisco Valera Hernández

Recursos Naturales.

Nombre de la mesa: Infraestructuras verdes al alcance de la ciudadanía para aumentar la biodiversidad en nuestro entorno más cercano.

Temas sobre los que conversar

La conservación de la biodiversidad en nuestro entorno depende de muchos factores. Mientras que las medidas a tomar han de ser lideradas por científicos y gestores, los ciudadanos de a pie han de jugar un importante papel, no sólo como conocedores de las mismas, sino como participantes activos.
En este Café con Ciencia pretendemos explicar diversas actuaciones destinadas a aumentar la biodiversidad en nuestro entorno más cercano (ciudad, campos de cultivo que rodean nuestras ciudades) y que permiten (¡necesitan!) la participación directa de los ciudadanos. Se trata de crear e instalar infraestructuras que aumenten la biodiversidad de nuestros parques, colegios, calles, jardines y campos de cultivo.

Específicamente se propone explicar la limitación de lugares de cría que afecta a diversos organismos (aves, murciélagos, insectos polinizadores) con los que podemos convivir fácilmente (y que, de hecho, nos son beneficiosos). A continuación se pretende construir estructuras que solventen tal limitación (cajas nido para aves y mamíferos, “hoteles para insectos”) y que han de ser colocadas por los alumnos y centros participantes en lugares adecuados. Idealmente los participantes realizarán un seguimiento de la eficacia de estas medidas durante los próximos meses, de forma que obtengan información (recompensa) directa de los organismos que se ven beneficiados por el trabajo. Estas actividades se ilustran con dos proyectos actualmente vigentes y que incluyen actuaciones similares (Proyecto LIFE Olivares Vivos LIFE14 NAT/ES/001094 y Proyecto Echa a Volar) desarrolladas por el CSIC y por la ONG Serbal.

Formación

Estudié en el Colegio de los Hermanos Maristas de Jaén desde Párvulos (¡vaya palabreja!) hasta COU, lo que actualmente es desde Infantil a 2º de Bachiller. Posteriormente hice la carrera de Ciencias Biológicas en el Colegio Universitario de Jaén (los tres primeros años) y en la Universidad de Granada (los dos últimos cursos). Compaginé los últimos años de mi carrera con la realización de una tesina (un pequeño trabajo de investigación), que me confirmó lo que ya sabía: que quería ser investigador. Conseguí una beca predoctoral en 1988 y leí mi tesis en 1992 sobre avifauna en olivares (claro, siendo de Jaén…).

Fui profesor contratado de la Universidad de Granada y de la Universidad de Jaén hasta 1995. Luego siguieron varios años en el extranjero (Instituto Konrad Lorenz de la Academia de Ciencias de Austria e Instituto de Ecología Forestal de la Academia de Ciencias de Eslovaquia) con varias becas postdoctorales. Regresé a España (al Museo de Ciencias Naturales) con un contrato asociado a proyecto. Siguieron otros contratos, esta vez en la Estación Experimental de Zonas Áridas, hasta que en 2005 aprobé las oposiciones de científico titular. Desde ese año trabajo en la EEZA como investigador de plantilla (aunque prefiero el término “curioso de profesión”).

1 día en la vida de un científico

Una característica del dia a dia de los científicos es que no hay horario fijo. Esto tiene cosas buenas y malas. Buenas porque tienes cierta plasticidad en tu agenda. Malas porque siempre hay trabajo que hacer y es frecuente que acabe usurpando tu vida particular.

Por lo demás, para los científicos del área de Recursos Naturales la situación varía mucho según toque trabajo de campo o no. Durante la temporada de campo lo normal es levantarse muy temprano e ir a las zonas de estudio para muestrear, realizar experimentos, tomar datos… Es normal pasar 8-9 horas en el campo. Ya de vuelta al Instituto, hay que dedicar algo de tiempo a arreglar las muestras tomadas, preparar el material para el día siguiente, responder mensajes urgentes y, si hay mala suerte, solucionar trámites burocráticos. Son días ajetreados que suponen un notable machaque físico. Se echa de menos el trabajo de oficina.

Fuera de la temporada de campo, el día a día es menos exigente: se trata de elaborar los datos y las muestras tomadas, lo que significa muchas horas en el laboratorio y sentado en el ordenador con el fin último de publicar tus resultados. También se dedica tiempo a la formación de jóvenes investigadores, a la divulgación de la ciencia, a “crear cantera” (como espero estar haciendo ahora) y a la inevitable burocracia. Se corre el riesgo de pasar de 'fofisano' a simplemente fofi. Se echa de menos el trabajo de campo.

Aficiones

Me gusta viajar y ver distintos paisajes y formas de vida (humana y animal). Por supuesto, me gustan los animales y he tenido muchos: gatos, perros, tortugas, erizos, camaleones, grillos y una notable variedad de aves (muchas de ellas recogidas para recuperarlas y soltarlas de nuevo). Actualmente tengo un perro y dos hijos.

También me gusta la historia, sobre todo la historia de conflictos porque es en las situaciones extremas cuando mejor se ve lo que es capaz de hacer el hombre (y esto no deja de sorprenderme). Y me gustan las cosas antiguas (y las viejas). Colecciono cascos (militares, no de cerveza) y expresiones y palabras antiguas (moribundas o en vías de extinción), como párvulo, abocinar, tabardillo, jícara…

Me gusta hacer bromas y que me las hagan. Mis amigos dicen que soy algo gamberro, aunque yo prefiero el término “animador social”. Mi madre dice que, de chico, lo que más me gustaba (aparte de jugar a los indios y vaqueros – yo iba siempre con los indios -) eran los puzzles. Yo no recuerdo eso pero debe ser verdad a juzgar por mi trabajo actual.

Centro o departamento

Estación Experimental de Zonas Áridas (EEZA-Consejo Superior de Investigaciones Científicas).

Línea de investigación en la que trabaja actualmente

Desde pequeño me atraían las aves, de modo que mis comienzos son como ornitólogo. Poco a poco mis intereses han ido ampliándose y actualmente trabajo en la ecología de las interacciones entre organismos. Es decir, en cómo interactúan unos seres vivos con otros y cómo el medio ambiente influye en esas interacciones.
Hay muchos tipos de interacciones, como la depredación, el mutualismo, la competencia… Desde hace unos años trabajo sobre todo en las interacciones entre parásitos y hospedadores. Realizo la mayoría de mis estudios con aves (por eso de mis gustos iniciales) y sus parásitos (al principio éstos me daban asquillo pero ahora me parecen fascinantes) pero sigo haciéndome preguntas que implican cada vez más tipos de organismos.
Ahora hasta estoy interesado en hormigas (¿acabaré siendo “hormitólogo”?). Estudio estas interacciones tanto en hábitats naturales como en medios manejados por el hombre, fundamentalmente en campos de cultivo (que nosotros llamamos agroecosistemas).