Gloria Brea Calvo

Biología Celular.

Nombre de la mesa: Por qué el coenzima Q es mucho más que eso que llevan las cremas.

Temas sobre los que conversar

Seguro que el coenzima Q10 (o abreviando, el Q10) os resulta familiar. Sin duda habréis visto la publicidad de cremas con propiedades increíbles, que combaten los signos naturales del envejecimiento. Puede que las hayáis usado alguna vez, incluso. Aunque hay estudios que muestran que el Q10 llega a incorporarse a las capas más superficiales de la piel y que podría aumentar sus capacidad antioxidante, el efecto que esta molécula tiene en las cremas no está para nada demostrado completamente.
Sin embargo, el Q10 es una molécula muchísimo más importante que esto. Sin ella, ninguno de nosotros podría vivir porque es un eslabón esencial de la maquinaria que nos permite obtener la energía del alimento que tomamos, además de proteger nuestras células de los radicales libres. Aunque hay situaciones en las que los niveles de Q10 pueden descender (envejecimiento o tratamientos con ciertos fármacos), la mayoría de las personas fabricamos cantidades aceptables. Sin embargo, otras, muy pocas, tienen la malísima suerte de contener niveles demasiado bajos de esta molécula y esto produce graves consecuencias que empiezan trístemente a evidenciarse en la edad infantil. La deficiencia de Q10 es una enfermedad rara que afecta especialmente a aquellos órganos con mayor demanda energética y puede derivar en muy variados síntomas, desde ataxia a miopatía o síndrome nefrótico. Por lo general, estas personas tienen mutaciones muy poco frecuentes en genes que son necesarios para fabricar el
Q10. Se ha visto que la suplementación con Q10 puede retrasar o aliviar algunos de los síntomas de estos enfermos, pero el diagnóstico temprano –incluso prenatal- es esencial.

La investigación en enfermedades raras como éstas se encuentra con la dificultad de contar con pocos pacientes sobre cuyas muestras trabajar. Esto, entre otras cosas, enlentece mucho el avance del conocimiento de estas enfermedades.

Formación

Estudié en el Colegio Vara de Rey de Sevilla primero y después en el Colegio Aljarafe en Mairena del Aljarafe. Allí, mi profesora de biología con su entusiasmo supo despertar mi interés por todo aquello que ocurría dentro de la célula, de modo que tras hacer selectividad entré en la Facultad de Biología de Sevilla. Mantuve mi gran motivación y acabé la carrera con muchas ganas de investigar. Durante la carrera probé como alumna interna en los departamentos de ecología y el de microbiología, pero no fue hasta comenzar a colaborar en el laboratorio de citogenética de la Universidad de la Tuscia (Viterbo, Italia) durante una estancia Erasmus, cuando constaté que mi interés científico era la biología celular. De vuelta a Sevilla me incorporé al laboratorio del Dr. Navas en la Universidad Pablo de Olavide para hacer mi doctorado sobre la regulación transcripcional de la síntesis del coenzima Q (¡claro!).

Cuando acabé la tesis conseguí una beca Marie Curie de la Unión Europea y me marché a uno de los mejores laboratorios del mundo en biología mitocondrial, la Mitochondrial Biology Unit de Cambridge, dirigido en aquel entonces por un premio Nobel (el señor que, junto a otros
compañeros, descubrieron el modo en que se sintetiza el ATP en la mitocondria, la molécula que utilizan las células como moneda energética). Tras tres años en los que aprendí muchísimo y conocí a científicos de muy alto nivel, volví a la Universidad Pablo de Olavide, donde actualmente me encuentro combinando tareas docentes con el desarrollo de mi propio proyecto científico.

1 día en la vida de un científico

Soy docente e investigadora en la Universidad y también soy la secretaria de mi Departamento, por lo que doy clases, investigo y hago labores de gestión.
Mi día comienza llevando a mi hijo al colegio, si no tengo clases a primera hora. Desde luego, no puede decirse mi tarea sea monótona. Algunos días me dedico a preparar clases y actividades para mis alumnos y alumnas de Biotecnología o de Ciencias Ambientales, o a grabar y editar vídeos para ellos (últimamente me apoyo mucho en esta herramienta que suele resultar muy efectiva didácticamente y a mí me divierte un montón). Otras veces el día comienza directamente en el laboratorio, leyendo sobre los nuevos avances en nuestro campo de estudio o “cacharreando”. Nosotros trabajamos con células humanas en cultivo y hay que mantenerlas (asegurarles nutrientes y suficiente espacio, unas buenas condiciones de crecimiento, etc.) A veces estas células provienen de biopsias de piel de pacientes y otras son modelos celulares de la enfermedad. Sobre este material realizamos estudios bioquímicos (medimos los niveles de Q10 y de otras moléculas), genéticos (comprobamos, por ejemplo qué
niveles de ADN mitocondrial tienen), metabólicos (cómo de bien son capaces de producir ATP…). Aunque tenemos una hipótesis de trabajo y una serie de experimentos bien
planificados para comprobar si esta hipótesis es cierta o no, el devenir de los proyectos científicos es impredecible. Muchas veces encuentras resultados increíblemente sorprendentes que, aunque rechazan la hipótesis inicial, abren nuevas puertas y son el germen de nuevas ideas, lo que resulta muy estimulante. Esta es la parte que más me gusta de la investigación.

Afortunadamente trabajo en equipo y nuestras reuniones para discutir resultados y decidir qué nuevo experimento necesitamos para completar nuestro estudio son también estupendas, porque juntos estamos construyendo nuevo conocimiento y eso es genial.

Aficiones

Me encanta pasar tiempo con mi hijo y charlar con él porque tiene ideas geniales y tiernas apartes iguales. Además me encanta dibujar y, aunque lo tenia un poco apartado, últimamente lo he retomado y estoy haciendo una clave de abejas (un instrumentos para identificar las distintas especies que tenemos en la península). Soy amante de la música (casi todo tipo), sin la cual no podría vivir y de la danza, cuya práctica tengo un poco abandonada, pero que disfruto en espectáculos cada vez que tengo la oportunidad. Me encanta leer historias que emocionen, viajar y conocer sitios nuevos o charlar con mis amigos tranquilamente.

Por otro lado, también soy una persona muy sensible con lo social. Colaboro con ONGs y participo activamente en actividades del colegio de mi hijo, como el huerto o el blog de
igualdad. Soy una persona tranquila, pero ¡no puedo parar de hacer cosas!

Centro o departamento

Centro Andaluz de Biología del Desarrollo (Universidad Pablo de Olavide, Departamento de Fisiología, Anatomía y Biología Celular).

Línea de investigación en la que trabaja actualmente

Actualmente trabajo en un proyecto sobre la función COQ4, uno de los genes de síntesis de Q10, que hemos encontrado mutado en no más de 10 pacientes en todo el mundo. COQ4 es un gen que produce una proteína cuya función se desconoce. Si no está o funciona mal, no se produce Q10, pero no sabemos por qué. Además pasan otras cosas a la célula que tampoco tienen explicación aún.

Para entender por qué el mal funcionamiento de este gen produce enfermedad, primero tenemos que saber qué hace en condiciones normales, cuando la célula está sana. Para ello, se lo quitamos artificialmente a células normales y estudiamos los procesos que en ellas se desencadenan. También estudiamos con qué otras proteínas se asocia la nuestra porque esto nos puede dar pistas sobre su función (si conocemos la función de las ‘compañeras’, algo así como el dicho de “dime con quién te juntas y te diré quién eres”….). Además, estudiamos directamente las células de los pacientes con mutaciones en ese gen para entender mejor por qué ese cambio genético genera una proteína que no funciona y produce la enfermedad.

Este tipo de investigación es fundamental para las personas que sufren la enfermedad porque, entre otras cosas, podríamos predecir qué problemas podría desarrollar una persona si tuviese una de esas mutaciones e incluso serviría para desarrollar en el futuro un tratamiento efectivo.