Rafael Malpartida Tirado

Literatura Española

Nombre de la mesa: Literatura y cine: una aventura en común

Temas sobre los que conversar

¿Qué tienen en común la literatura y el cine? ¿Qué los diferencia? ¿Se han estudiado de igual modo? Estas preguntas iniciales marcan las relaciones que se han establecido entre la literatura y el cine. ¿Sabe un estudiante (como vosotros) lo mismo de literatura que de cine? Es más, ¿no se sigue asociando a la literatura con la cultura, con la enseñanza, y al cine con el ocio, con lo extraacadémico? ¿Por qué sucede esto? ¿Es justo realizar esa distinción?
A partir de estas cuestiones, y reflexionando sobre lo que nos aportan la lectura de obras literarias y el visionado de películas (o, ¿por qué no?, también de series televisivas), podemos plantear el estudio comparado de la literatura y el cine como un espacio donde aprender más sobre cada medio y disfrutar más de esas actividades. Por ejemplo, ¿no se suele decir a menudo que “el libro me gustó más que la película” o que esta no es “fiel” a la obra literaria, y generalmente con un poco de enfado? ¿O no es frecuente que se asocie la imaginación a la literatura y se diga que en el cine ya te lo dan “todo hecho”? Reacciones como estas dificultan que se disfrute realmente en este campo de estudio, y el lector/espectador/investigador lo que está haciendo es activar una serie de prejuicios que impiden avanzar. Para investigar sobre las adaptaciones de la literatura al cine, en cambio, ¿qué actitud es la más adecuada? ¿No conviene tratarlos en igualdad de condiciones? A partir de ahí comienza una fascinante “aventura en común” entre literatura y cine.

Formación

Estudié en colegios e institutos de Ronda (lo que entonces se llamaba EGB, hasta los 13-14 años, y a partir de ahí BUP y COU, hasta los 18 años) y realicé mis estudios universitarios en Málaga. Como los medios de transporte de aquel entonces no funcionaban tan bien como ahora, residí durante la carrera en Málaga y trabajé todos esos años para costearme el alojamiento y la manutención (eso es algo que probablemente muchos de vosotros también haréis, y se aprende enormemente con la experiencia de ganarse la vida tempranamente). Fue prácticamente mi independencia, como poco a poco veréis que os irá sucediendo a todos vosotros (ahora quizá se tarda más en salir de casa de los padres, pero todo irá llegando). Tras acabar la carrera de Filología Hispánica, continué con el Doctorado y disfruté de una beca de formación del profesorado universitario, que me permitió impartir mis primeras clases en la Universidad y comenzar a escribir artículos y libros sobre literatura, y muy pronto también sobre cine. Viajé por muy diversos lugares para dar conferencias sobre estos temas de estudio y realicé dos estancias de investigación en Italia. Ahora, como profesor titular del Departamento de Filología Española, Italiana, Románica, Teoría de la Literatura y Literatura Comparada (es un nombre muy largo, pero es que hacemos muchas cosas diferentes), imparto clases sobre literatura y cine en Grado y Máster, y tengo el gusto además de guiar a jóvenes estudiantes que se interesan por este tema de investigación.

1 día en la vida de un científico

Aunque asociamos la vida de un científico a una bata blanca, tubos de ensayo, complicada maquinaria…, en mi caso investigo como cualquier persona que lee y ve películas o series, solo que procuro tener a mano una libreta y tomar nota de todo lo que me llama la atención (eso sí, hace varios años que pasé del televisor al proyector: la vista me lo está agradeciendo). Creo que un filólogo (y en líneas generales cualquier buen investigador) debe ser, por encima de todo, una persona curiosa y atenta para aprender de todo lo que le rodea. Como paso gran parte de mi tiempo leyendo libros y viendo cine y series, intento disfrutar de todo ello pero siempre concentrado en el hecho de que un pasaje literario, una secuencia de una película o un recurso del lenguaje audiovisual que me llama la atención, pueden servirme para enriquecer las clases compartiéndolos con mis alumnos, o formar parte de los libros y artículos que voy escribiendo. Dicho esto, os podéis imaginar que siento mi trabajo muy unido a mis aficiones principales; es más, forman parte de mi día a día como investigador y eso me hace sentir muy afortunado. No cambiaría esta profesión y este ámbito de estudio por nada del mundo.

Aficiones

Además de la literatura, el cine y las series televisivas, que son mis principales aficiones, procuro hacer algo de deporte (aunque ya no es lo mismo que cuando tenía veinte años) y también me gusta mucho la música (¡pero no el “Despasito”, por favor!). De hecho, un pasatiempo que me ha ayudado también a enriquecer mis clases es sincronizar músicas muy diferentes con secuencias de películas y proponer a mis alumnos que adivinen cuál es la verdadera y cuál hubieran usado ellos, en función de lo que se quiere expresar y en relación con el texto literario que sirve de base. Hasta ese punto se integran mis aficiones con mi profesión y mi investigación.

Centro o departamento

Departamento de Filología Española, Italiana, Románica, Teoría de la Literatura y Literatura Comparada. Facultad de Filosofía y Letras. Universidad de Málaga. Campus de Teatinos. 29071. Málaga.

Línea de investigación en la que trabaja actualmente

Poco a poco fui abandonando (aunque no del todo) mis estudios iniciales sobre literatura española de los siglos XVI y XVII (habréis oído hablar, en singular, de “Siglo de Oro”), y últimamente he trabajado, en especial, sobre temas muy dispares relacionados con la literatura y el cine, como las adaptaciones de la novela erótica hispánica o la novela negra norteamericana, ciudades de cine (Hong Kong, Berlín), los diálogos y recursos de obras teatrales (como Yerma o Incendios) en el cine, las películas basadas en el “Curioso impertinente” de Cervantes, el viaje de las brujas de la literatura al cine o las películas japonesas de terror en relación con la literatura, la tradición y las nuevas tecnologías (de eso trata mi último libro).