Rosario Moreno Soldevila.

Filología Latina

Nombre de la mesa: Un viaje literario a la Roma de los Césares

Temas sobre los que conversar

Este café está dirigido principalmente a estudiantes interesados en las Humanidades en general y pretende llamar la atención sobre la investigación científica en el campo humanístico y, más concretamente, filológico. Las líneas de investigación que he desarrollado a lo largo de mi carrera son varias. Os las presento brevemente para que tengamos temas de conversación. La fundamental es la investigación sobre el poeta Marco Valerio Marcial, un poeta del siglo I d. C., nacido en Hispania (en una ciudad llamada Bílbilis, cerca de la actual Calatayud), que llegó a Roma en época de Nerón y que desarrolló su carrera literaria bajo los emperadores Domiciano, Nerva y Trajano. El estudio de su obra literaria nos permite “viajar en el tiempo” a la Roma de los Césares, pues nos ofrece un vívido cuadro de cómo vivían y qué pensaban los romanos de su tiempo. También he estudiado a un contemporáneo suyo, el escritor de clase senatorial Plinio el Joven, famoso, además de por sus cartas, por un discurso conocido como Panegírico de Trajano. Él nos ofrece una perspectiva distinta de la Roma de su tiempo y del emperador, que nos permite completar, desde otro ángulo, la visión del poeta Marcial. Otra de mis líneas de estudio ha sido la literatura amatoria romana, concretamente los motivos y tópicos literarios sobre el amor. Hace pocos años edité el Diccionario de Motivos Amatorios en la literatura latina. El amor es, sin duda, el tema fundamental de infinidad de obras literarias, canciones, películas... pero poco original cabe decir ya sobre él. Y es que la mayoría de las metáforas y conceptos referidos a las distintas fases de la relación amorosa ya fueron inventadas por los griegos y los romanos.

Formación

Después de terminar Bachillerato (antes se llamaba BUP) y COU (Curso de Orientación Universitaria) en un instituto público de Sevilla (el Antonio Machado), y después de pensar mucho qué carrera debía estudiar, tomé una de las mejores decisiones de mi vida: estudiar lo que verdaderamente me gustaba, sin tener en cuenta la presión social ni la supuesta “utilidad” de esos estudios. Me matriculé en la Facultad de Filología de la Universidad de Sevilla, y como me gustaban mucho dos Filologías y no era capaz de decidirme por ninguna, al final cursé las dos, Filología Clásica, que terminé primero, y Filología inglesa, que terminé un año después. Ese mismo año solicité y me concedieron una Beca de Formación del Profesorado Universitario, con la que me inicié en el mundo de la investigación. Durante los cuatro años que duró la beca realicé mi tesis doctoral, un comentario filológico sobre el libro IV de Marcial. Esa beca me permitió realizar estancias de investigación en la Universidad de Harvard y en la Universidad de Londres. En ambos lugares pude disfrutar de dos magníficas bibliotecas, la Widener, de Harvard, y la biblioteca del Institute of Classical Studies, de Londres. Después de defender la tesis doctoral, con mi título de doctora en la mano y algunas publicaciones (artículos, libros y reseñas), me presenté a un concurso público para una plaza de Profesor Ayudante en la Universidad Pablo de Olavide, hace diez años, y desde entonces no he dejado de trabajar aquí. En el año 2006 me preparé las pruebas de Habilitación Nacional, un examen de tres pruebas ante un tribunal de siete profesores que se celebró en Madrid y al que concurrieron doctores de toda España. Obtuve una de las siete plazas y con ese certificado me pude presentar a un concurso público de acceso a una plaza de Profesor Titular en la Universidad Pablo de Olavide.

1 día en la vida de un científico

El profesor universitario compagina varias tareas: la investigación, la docencia y la gestión. Sobre la investigación hablaremos en nuestro café, pero esa ocupa solo una parte de nuestra compleja tarea. La docencia incluye las clases en grado y posgrado (incluida la dirección de trabajos de investigadores en formación, trabajos de fin de máster y tesis doctorales). En cuanto a la gestión, hay que tener en cuenta que la universidad pública se autogestiona, y los profesores participan en diferentes reuniones y comisiones y pueden tener, alguna vez, algún cargo académico. Yo misma he sido Vicedecana de la Facultad de Humanidades, y me dediqué a gestionar las becas Erasmus y otras becas de movilidad, las prácticas en empresa, etc. de los estudiantes de Humanidades. Actualmente soy Directora Académica del Grado de Humanidades. Como ves, el día en día a día de un científico en la Universidad puede ser complicado, porque además de investigar, hay que impartir las clases y prepararlas, corregir exámenes y trabajos y atender a los alumnos, asistir a reuniones, rellenar informes, leer y responder decenas de mensajes, etc. Pero ni siquiera la investigación está libre de una carga burocrática (redactar proyectos de investigación para recibir financiación, rellenar memorias sobre la investigación realizada, gestionar facturas...). Te preguntarás qué tiempo queda para la investigación pura y dura: tienes razón, sacar tiempo (suficiente y de calidad) para investigar puede ser una misión imposible en la universidad actual, pero se hace. Como te puedes imaginar, mi “laboratorio” es la biblioteca y mis “tubos de ensayo” los libros. En la biblioteca de la UPO cuento con un espacio de investigación (una mesita, una taquilla y una estantería para mis papeles, y allí me voy cada vez que puedo) y una importante cantidad de recursos tanto físicos (los libros propiamente dichos) como virtuales. Además, tenemos la ventaja de poder solicitar el envío de cualquier artículo o libro que necesitemos y que no se encuentre en nuestra biblioteca. Los resultados de los estudios de un investigador en Humanidades se publican, fundamentalmente, en forma de artículos (en revistas especializadas) o de libros. Mi día a día como investigadora se resume en leer (al autor o autores que esté estudiando en cada momento, y a los investigadores modernos que han escrito sobre él), pensar, analizar y escribir mis conclusiones.

Aficiones

A pesar de todas estas ocupaciones, también tengo aficiones a las que dedico mi tiempo libre. Mis aficiones preferidas son la lectura (¡no solo de clásicos!) y el teatro. De hecho, tengo incluso mi propia compañía de teatro grecolatino formada por alumnos de la Facultad de Humanidades. Intento practicar deporte varias veces a la semana (ya sabes, para hacer honor al famoso dicho romano “mens sana in corpore sano”, una frase del poeta Juvenal que en realidad nada tenía que ver con la práctica deportiva).

Centro o departamento

Departamento de Filología y Traducción. Facultad de Humanidades. Universidad Pablo de Olavide.

Línea de investigación en la que trabaja actualmente

 Epigramas de Marcial: recientemente, junto con dos compañeros investigadores, he terminado un libro (en inglés) sobre los distintos personajes de los epigramas de Marcial. En este libro tratamos de responder a las siguientes preguntas: ¿son personajes reales o inventados? Si son reales, ¿quiénes fueron, a qué se dedicaron, qué sabemos de su vida y por qué Marcial los incluye en sus poemas? Si son inventados, ¿por qué Marcial les ha puesto ese nombre? ¿Qué función cumplen en los epigramas? Si son personajes de ficción, pero no inventados por Marcial, ¿en qué otras obras y contextos aparecen? Por otro lado, durante este año estaré traduciendo al español la obra completa de Marcial, un trabajo que realizaré en colaboración con un miembro de mi equipo.
 Motivos amatorios en la literatura latina: acabo te terminar de editar un segundo libro este año, titulado Amor y Sexo en la literatura latina, en el que participan investigadores de varias universidades españolas. Esta línea de investigación sigue abierta y pretendo ampliar los límites temporales del estudio. El Diccionario de Motivos amatorios del que hablé antes abarcaba los siglos III a.C al II d.C., y pretendo ahora empezar a estudiar los motivos amatorios clásicos en la literatura inmediatamente posterior (siglos III al V). Esta época añade una interesante variable a la ecuación: la del triunfo del cristianismo y cómo este afectó a la concepción del amor y a su reflejo en la literatura.