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Formación

Realicé los estudios de ESO y Bachillerato en el Instituto IES Ilipa Magna, en Alcalá del Río, de la provincia de Sevilla. Siempre me sentí atraída por la ciencia, en especial las matemáticas, la química y la biología. En selectividad me quedé muy cerca de entrar en mi primera opción de carrera, Bioquímica, sin embargo, el destino me tenía reservado otro camino.  

Me gradué en Ingeniería Química con especialidad en procesos químicos en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de la Universidad de Sevilla. Durante los años de la dura carrera, gracias al programa Erasmus, pude realizar una estancia en la Universidad Técnica de Viena (TU Wien) la cual me aportó una nueva perspectiva de modelo educativo y otra visión a la hora de afrontar dificultades. En el último año de carrera trabajé como Ingeniero de Calidad en prácticas en una empresa que me permitió realizar mi Trabajo Fin de Grado analizando el ciclo de vida de sus productos, lo que les permitió demostrar su apuesta por la sostenibilidad. 

Posteriormente, como no había renunciado a mi deseo de estudiar algo relacionado con la biología, me matriculé en el Máster de Biotecnología Ambiental, Industrial y Alimentaria de la Universidad Pablo de Olavide, donde tuve la suerte de ser seleccionada para realizar el Trabajo Fin de Máster en el Instituto de Bioquímica Vegetal y fotosíntesis. A su finalización, me ofrecieron realizar la tesis doctoral donde me encuentro sobre el estudio de cianobacterias de suelo para su uso como biofertilizantes y su posterior escalado industrial. Agradezco enormemente a mis directores por permitirme realizar esta tesis aunando todas mis pasiones.

Un día en la vida de un científico

Mi día suele empezar temprano, alrededor de las siete de la mañana. Después de desayunar, llego al laboratorio entre las ocho y las nueve. Nada más entrar, lo primero que hago es revisar los cultivos de cianobacterias y los experimentos que están en marcha, porque trabajar con microorganismos requiere constancia y atención diaria.

Gran parte de la mañana la paso en el laboratorio. Allí cultivo y mantengo las cianobacterias que aislamos del suelo, trabajo con nuestra colección de cepas y realizo distintos ensayos. También preparo experimentos e investigo nuevos métodos para analizar el efecto bioestimulantes que estas cianobacterias realizan sobre cultivos como el arroz. Algunos días toca observar raíces, analizar muestras o contar semillas, y otras hay que lidiar con los resultados de un experimento fallido. Dedicarse a la investigación requiere mucha paciencia y tolerancia a la frustración, lo que hace que los resultados positivos se celebren con mucha más emoción.

En ocasiones también visito las cámaras de cultivo o las parcelas de campo, donde evaluamos el efecto de estas cianobacterias en plantas reales, en colaboración con empresas del sector agroalimentario. Ver cómo los resultados del laboratorio se ponen a prueba en condiciones reales es una de las partes más motivadoras del trabajo.

Cuando termino el trabajo experimental, dedico tiempo a analizar resultados, leer artículos científicos y planificar los siguientes experimentos. También escribo informes o artículos científicos para compartir lo que descubrimos con otros investigadores. Cada día es diferente, pero todos tienen algo en común: intentar entender mejor cómo los microorganismos pueden ayudarnos a cultivar plantas de una forma más sostenible.

Aficiones

Fuera del laboratorio tengo una vida bastante normal. Voy al gimnasio, aunque no es una pasión, y me gustan mucho las series, el cine y la música. De hecho, toco el piano y estudié 13 años en el conservatorio, algo que me enseñó constancia y disciplina, habilidades que también son muy importantes en la ciencia. Suelo escuchar música mientras trabajo, tanto en el laboratorio como cuando estoy analizando datos o leyendo artículos. También me gusta dar clases particulares, porque disfruto enseñando y ayudando a que otras personas descubran por sí mismas la respuesta a un problema, una sensación muy parecida a la de hacer investigación.

Aunque a veces esto me deja poco tiempo libre, cuando puedo me gusta dar paseos por la naturaleza, viajar y quedar con amigos. Siempre he tenido mucha curiosidad y me gusta aprender cosas nuevas, incluso aunque no estén directamente relacionadas con mi trabajo.

Cuando empecé en investigación venía de Ingeniería Química y tenía menos formación en biología que muchos de mis compañeros, pero aun así conseguí sacar sobresaliente en un máster de Biotecnología, lo que me enseñó que no partir con ventaja no significa no poder llegar lejos. Algo que me habría gustado tener más claro antes es que la ciencia puede ser muy exigente y no siempre ofrece estabilidad económica, especialmente en España. Nadie se hace rico investigando: este camino se elige porque te interesa y te gusta, y esa es una conversación que también merece la pena tener.

Centro o departamento

Instituto de Biología Vegetal y Fotosíntesis (Sevilla).

Línea de investigación en la que trabaja actualmente

Pertenezco al grupo Simbiosis Planta-Cianobacteria y trabajo en la Línea de investigación: Diseño y Aplicación de Nuevos Biofertilizantes Microbianos.

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