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Formación

Estudié la ESO y el Bachillerato en el IES Zaidín-Vergeles. Inicialmente me decanté por el bachillerato tecnológico porque me atraía la ingeniería aeronáutica. Sin embargo, en 1º Bachillerato tuve la suerte de caer con un profesor que, por primera vez, nos puso en contacto con la ciencia y el laboratorio de biología. Y, la verdad, es que me encantó la experiencia. Así que al año siguiente me matriculé en el bachillerato de ciencias de la salud. En 2013, entré en el grado en Bioquímica de la Universidad de Granada y, aunque estuve a punto (varias veces) de abandonar la carrera, finalmente conseguí llegar al último curso en 2017. Para entonces estaba convencida de que no podría dedicarme a la ciencia y andaba buscando alternativas. Pero, por una serie de casualidades, acabé realizando el TFG en el laboratorio del Dr. Berzal y de la Dra. Romero en el Instituto López-Neyra. Ellos me dieron la oportunidad de hacer el doctorado con ellos y me han enseñado casi todo lo que sé sobre el trabajo de investigadora. Para tener acceso al programa de doctorado en Bioquímica y Biología Molecular, en el que me encuentro matriculada actualmente, hice el Máster de Investigación y Avances en Microbiología en 2017/18. Sin embargo, finalizado el máster, topé con uno de los grandes problemas de la ciencia en España: la falta de financiación. Dado que no podía hacer el doctorado sin contrato ni beca, hice el ciclo de Laboratorio de Análisis y Control de Calidad en el IES Zaidín-Vergeles para continuar formándome y aprovechar el tiempo. Afortunadamente, pese a las dificultades, conseguí terminar mi doctorado en 2024. Mi trabajo de tesis “La 3’ UTR del RNA genómico del virus del Nilo Occidental codifica información clave para la regulación de la traducción” consistió en una caracterización funcional y estructural del genoma del virus del Nilo Occidental, un virus de RNA que provoca todos los años brotes en Andalucía, especialmente en la zona de Sevilla. Cuando terminé la tesis, comencé a trabajar en el laboratorio del Dr. Sánchez en el grupo de “Genética molecular de DNA móvil y foráneo”, en el que trabajo actualmente.

Un día en la vida de un científico

La rutina en el laboratorio es muy variada, la actividad depende de los experimentos en los que estemos trabajando en ese momento y del día de la semana. Además de los experimentos, también tenemos que leer y estudiar artículos relacionados con nuestra investigación para mantenernos actualizados. Como parte de esta formación, también asistimos con frecuencia a seminarios y congresos. Por ejemplo, los martes tenemos seminarios internos, en los que un compañero del centro cuenta sus últimos resultados; los jueves tenemos reuniones de laboratorio, donde contamos nuestros avances o analizamos un artículo científico que pueda resultar interesante para nuestros experimentos; y los viernes hay seminarios externos, en los que un investigador ajeno al centro explica su investigación. En otras ocasiones, nos toca a nosotros mismos dar estas charlas o escribir artículos científicos para dar a conocer nuestro trabajo. Como en cualquier casa, en el laboratorio también hay una serie de tareas rutinarias, como limpiar el material, ordenar e inventariar, comprar los reactivos necesarios para los experimentos, rellenar puntas para las micropipetas, etc. Estas tareas son un buen momento para poner música y echar un rato de cháchara, así que en realidad, no está tan mal.

Aficiones

Me paso el día con la música puesta, me gustan todos los estilos. Fuera del laboratorio, dedico bastante tiempo a hacer deporte, hago krav maga desde hace cinco años y me encanta bailar, pero en otras épocas me ha dado por el baloncesto, la gimnasia rítmica, la natación, correr, el boxeo, etc, etc. Aunque el día lo suelo terminar en el sofá, con mis dos gatas en el regazo y viendo una serie o leyendo, me encanta el misterio, la novela negra, etc. Los fines de semana suelo salir a tomar algo y dar una vuelta con mi pareja, mis amigos o mi familia, ir al cine, bajar a la playa y, cuando podemos, hacer algún viaje.

Centro o departamento

Instituto de Parasitología y Biomedicina López Neyra.

Línea de investigación en la que trabaja actualmente

Nuestro ADN contiene mucha más información de la que necesitamos para fabricar proteínas. De hecho, aproximadamente la mitad del genoma humano está formada por secuencias de ADN procedentes de antiguos elementos genéticos móviles, capaces de copiarse e insertar nuevas copias en distintas partes del genoma. Aunque muchos han perdido esta capacidad a lo largo de la evolución, algunos siguen activos.

Nuestra línea de investigación estudia cómo se comportan estos elementos y cómo consigue nuestro organismo mantenerlos bajo control. Entre ellos destacan los retrotransposones LINE-1 (L1), que utilizan el ARN como intermediario para generar nuevas copias de ADN e insertarlas en el genoma. Este proceso contribuye a la diversidad genética entre individuos, pero, si se descontrola, también puede alterar el funcionamiento de determinados genes y favorecer el desarrollo y la progresión de enfermedades como el cáncer.

Para evitar que estos elementos se multipliquen sin control, nuestras células cuentan con mecanismos de regulación. Uno de ellos es la metilación del ADN, una modificación química que puede impedir que determinadas secuencias se activen. Durante el desarrollo embrionario se producen importantes cambios en la metilación del genoma, lo que plantea una cuestión fundamental: ¿cómo consigue la célula reconocer qué elementos genéticos móviles debe silenciar? Nuestra investigación busca identificar las señales del ADN y las proteínas que participan en este proceso.

Además, estudiamos cómo se regula la actividad de los retrotransposones LINE-1 a través del ARN. Estas moléculas no son simples cadenas lineales, sino que pueden plegarse y adoptar estructuras que determinan cómo interactúan con otras moléculas. Su forma puede facilitar o impedir la unión de proteínas reguladoras, influir en el reclutamiento de los ribosomas y permitir interacciones entre distintas regiones de una misma molécula o entre diferentes moléculas de ARN. En nuestro laboratorio investigamos cómo la estructura del ARN de LINE-1 influye en la producción de sus proteínas y en su actividad, lo que nos ayuda a comprender mejor los mecanismos de regulación genética.

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