
Vera Fuentes Moreno
Instituto de Parasitología y Biomedicina “López-Neyra” (IPBLN)
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Enfermedades complejas autoinmunes | Presencial
Del paciente a los datos, de la bioinformática a entender, predecir y tratarIPBLN | 10:00h
Formación
Soy de un pueblo de Granada y desde pequeña tuve el sueño de ser científica (aunque es importante aclarar que eso no es lo habitual, ni hace falta para llegar a ser un gran investigador o investigadora), y puse mucho empeño para conseguirlo.
Estudié Biotecnología en la Universidad de Granada y después hice un máster en Genética y Evolución, porque siempre me ha fascinado cómo funcionamos (nosotros y todos los organismos vivos del planeta) y cómo surgió la vida hasta llegar a lo que podemos apreciar ahora, incluso con fallos, porque los organismos no son perfectos.
Durante la carrera pasé dos meses en Alemania, en un laboratorio donde estudiaban bacterias y su resistencia a los antibióticos, para conocer cómo se investiga en otro país, ganar experiencia y aprender de otras culturas, porque la ciencia es multicultural.
También estuve dos meses en Madrid, con otra beca, en el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares. Mi última estancia fue el año pasado en Ámsterdam (Países Bajos), en un proyecto de bioinformática muy parecido a lo que hago ahora.
Actualmente hago el doctorado en enfermedades autoinmunes en este centro de investigación, y lo compagino con deporte, naturaleza y otras aficiones.
Un día en la vida de un científico
Me levanto a las 7:30, desayuno y preparo mis cosas para ir al trabajo. Lo primero que hago al llegar es organizar mi agenda con las tareas pendientes del día: preparar muestras, limpiar bases de datos, escribir scripts, hacer análisis y tablas de resultados, preparar presentaciones en PowerPoint o redactar los resultados en formato artículo científico. Algunos días tengo que ir al laboratorio de cultivos celulares para trabajar con las muestras de los pacientes. Así paso el día hasta las 18:00. Antes de irme, tacho en la agenda lo que he completado y apunto lo que queda para el día siguiente o para esa semana. Después dejo el laboratorio e intento desconectar, voy al gimnasio, meriendo con mis amigos o me voy al campo a disfrutar de la naturaleza.
Aficiones
Mi vida empieza a ser la de una adulta, con muchas tareas de casa que hacer siempre, pero intento mantener mis aficiones para no perder nunca la motivación por algo.
Me gusta mucho el deporte, he practicado varios a lo largo de mi vida. También disfruto con las manualidades (trabajar la arcilla, hacer cosas útiles para la casa), leer y hacer puzzles. Me encanta salir a la naturaleza y aprender sobre animales y plantas, además colaboro con asociaciones que protegen animales en peligro de extinción y otros como animales marinos. Cuando tengo más tiempo, me gusta viajar, y no solo fuera de España, también por aquí. Hasta hace poco no había podido viajar mucho, y ahora estoy descubriendo mi propia provincia y comunidad.
Centro o departamento
Trabajo en el Instituto de Parasitología y Biomedicina López Neyra (IPBLN), en el departamento de Biología Celular e Inmunología. Mi grupo tiene su propio laboratorio, donde tengo mi puesto de trabajo con todo lo que necesito en mi día a día. Además, en el centro hay personas especializadas en otras técnicas, como la microscopía, que yo no uso a diario y que nos ayudan cuando lo necesitamos.
Línea de investigación en la que trabaja actualmente
Estudio la esclerosis sistémica, una enfermedad autoinmune poco frecuente en la que el sistema inmunitario ataca al cuerpo y hace que la piel y otros órganos se endurezcan.
Mi trabajo parte de una muestra de sangre de pacientes y de personas sanas. De la sangre separamos las células inmunitarias y estudiamos una por una. Hacemos dos preguntas: qué genes están “encendidos” o no, como interruptores que dicen qué debe hacer la célula, y qué partes del ADN están abiertas y accesibles, como las páginas de un libro que se pueden leer.
Al comparar a los pacientes con las personas sanas, buscamos las diferencias: qué células cambian y qué genes se activan cuando no deberían. Cada célula genera muchísima información, así que usamos ordenadores y programación para encontrar patrones entre millones de datos.
Con esto queremos entender mejor por qué aparece la enfermedad. Es el primer paso para poder diagnosticarla antes y, en el futuro, mejorar su tratamiento.
