
Rubén Aragón Martín
-
Educación Física | Presencial
Tu salud no está en pausa: movimiento, pantallas y ciencia
Formación
Estudié primaria, secundaria y bachillerato en Chiclana de la Frontera, mi ciudad natal. Como me gustaba mucho el deporte, decidí cursar el Grado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte en la Universidad de Granada, entre 2011 y 2015. Durante la carrera fui descubriendo que, además de practicarlo y enseñarlo, me interesaba entender cómo podía el deporte ayudarnos a vivir con más salud. Al terminar, pasé un año en Inglaterra aprendiendo inglés. Después conseguí un contrato a través de una convocatoria de Garantía Juvenil y, en junio de 2017, empecé a trabajar como técnico de investigación en el laboratorio de Actividad Física de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Cádiz. Por las mañanas trabajaba en el laboratorio y por las tardes cursaba el Máster en Actividad Física y Salud en la misma facultad. Fue una etapa intensa, en la que pude conocer la investigación desde dentro y descubrir que quería seguir por ese camino. Cuando terminé el máster y finalizó mi contrato, me inscribí en el Programa de Doctorado en Ciencias de la Salud de la Universidad de Cádiz. Me presenté a una convocatoria para trabajar como investigador predoctoral en un proyecto de prevención de la obesidad infantil de la Facultad de Enfermería y Fisioterapia. Conseguí el contrato y pasé tres años dedicado a ese proyecto y a mi tesis doctoral, aprendiendo a investigar junto a un equipo con mucha experiencia. Un momento que recuerdo especialmente llegó cuando estaba realizando una estancia de investigación en Dublín. Faltaba un mes para que terminara mi contrato y recibí una llamada de la bolsa de profesores interinos de la Universidad de Cádiz: me ofrecían incorporarme como profesor. Así comenzó, en noviembre de 2021, mi etapa en el Departamento de Didáctica de la Educación Física, Plástica y Musical, donde sigo combinando la enseñanza y la investigación, dos partes de mi trabajo que disfruto mucho. Mientras daba clases, continué trabajando en mi tesis hasta que, en noviembre de 2024, la defendí y obtuve el título de doctor con la calificación de sobresaliente cum laude. Detrás de ese momento hubo muchos años de trabajo, dudas y aprendizaje, y fue una satisfacción enorme ver terminado un proyecto al que había dedicado tanto tiempo. Mi formación también me ha permitido realizar estancias de investigación en Irlanda, México y Portugal. Trabajar con compañeros de otros países me ha enseñado otras formas de investigar y me ha dado la oportunidad de compartir ideas y aprender de personas con experiencias diferentes a las mías. Ahora estoy preparando un nuevo paso: coordinar un proyecto de investigación y acompañar a una estudiante en su tesis doctoral. Me hace mucha ilusión seguir aprendiendo y ayudar a otra persona a recorrer el camino que yo empecé hace unos años.
Un día en la vida de un científico
Mi día empieza entre las 7:00 y las 7:30 de la mañana, y la primera tarea es prepararme y ayudar a mi hijo Ian, de cuatro años, a prepararse para ir al colegio. Entre el desayuno, vestirse y salir de casa con todo lo necesario, las mañanas tienen bastante movimiento. ¡Antes de empezar a trabajar ya hemos superado el primer reto del día! Tres días a la semana hago entrenamiento funcional en un centro deportivo de 8:30 a 9:30. Esos días, o cuando tengo algún curso, reunión o actividad que empieza temprano, dejo a Ian en el aula matinal del colegio y me voy a lo que toque. Cuando no tengo nada a primera hora, lo llevo al cole a las 9:00 y después me voy a casa o a la facultad, desayuno y empiezo a trabajar. Mi lugar de trabajo cambia según el día: unas veces estoy en el despacho de la Facultad de Ciencias de la Educación y otras trabajo desde casa. Ahora mismo no estoy realizando trabajo de campo, es decir, no estoy acudiendo a colegios ni haciendo mediciones con participantes, así que mi investigación se desarrolla delante del ordenador. Además, este curso tengo todas las clases concentradas en el segundo semestre. Eso hace que mi rutina actual sea distinta de la que tendré dentro de unos meses, cuando vuelva a combinar la investigación con las clases y el contacto diario con el alumnado. Y os preguntaréis: ¿qué hace un investigador tantas horas con el ordenador? Pues bastante más que responder correos, aunque de eso también hay mucho. Una parte del tiempo la dedico a leer lo que han descubierto otros equipos y a trabajar con los datos que hemos recogido en nuestras investigaciones. Los organizo, los analizo y trato de entender qué nos cuentan: ¿ha mejorado algún hábito?, ¿ha funcionado el programa como esperábamos?, ¿por qué algunos resultados son diferentes de lo que pensábamos? A veces una pregunta que parecía sencilla requiere muchas horas de trabajo y conversación con el equipo. Otra parte del día la paso escribiendo artículos científicos y preparando trabajos para compartir nuestros resultados en congresos. También tengo reuniones con otros investigadores, colaboro en proyectos y preparo nuevas propuestas. Para que una investigación llegue a ponerse en marcha, primero hay que pensar bien qué queremos averiguar, cómo vamos a hacerlo, con quién vamos a trabajar y qué recursos necesitamos. Todo ese trabajo previo también forma parte de la ciencia, aunque se vea menos que las actividades que realizamos con los participantes. Mi rutina cambia de vez en cuando con alguna estancia de investigación o una movilidad Erasmus de docencia en otro país. Son oportunidades para aprender de otros compañeros, compartir lo que hacemos y conocer universidades y formas de trabajar diferentes. Es una de las partes que más disfruto de mi profesión. A la hora de comer, si estoy trabajando en casa, como en casa; si estoy en la facultad, como allí. La hora de terminar depende bastante de la organización familiar. La madre de Ian, sus abuelos y yo nos vamos alternando para recogerlo del colegio. Cuando me toca a mí, voy a las 15:30 o a las 17:00, según tenga o no fútbol como actividad extraescolar. Si no tengo que recogerlo ni tengo otro compromiso por la tarde, puedo seguir trabajando hasta las 20:00. Otros días cierro el ordenador mucho antes para ir a buscarlo. Las tardes que recojo a Ian solemos aprovechar para pasar tiempo juntos. Nos gusta ir a algún bar del paseo marítimo de Cádiz, donde yo me tomo un café y él su batido de chocolate, y después viene su parte favorita: ¡el parque infantil! Allí toca jugar a tope hasta las 19:30 aproximadamente, cuando nos vamos para casa. Después llegan la ducha, preparar la cena, cenar, ver un ratito alguna película en familia y a dormir. Los días que trabajo hasta más tarde me incorporo al plan familiar al llegar a casa. Los fines de semana intento reservarlos para descansar y disfrutar de mi familia y mis amigos, aunque algunas veces toca trabajar porque hay algo que no puede esperar. Me gusta mi trabajo, pero también disfruto mucho cerrando el ordenador y dedicando tiempo a las personas que quiero y a mis aficiones.
Aficiones
(Pensamos que incluir alguna información “personal” puede ser una manera de acercar la figura estereotipada que en muchas ocasiones se tiene de los y las científicas para que los estudiantes encuentren puntos en común y os vean como personas con los mismos intereses que ellos: deporte, lectura, viajar…) Si me preguntáis qué me gusta hacer cuando cierro el ordenador, lo tengo bastante claro: hacer deporte, viajar y pasar tiempo con mi familia y mis amigos. ¡Y si puedo combinarlo todo en una escapada con la furgo, mejor todavía! Me encanta hacer deporte. Además del entrenamiento funcional que practico entre semana, cuando consigo encontrar un hueco por la tarde intento jugar algún partido de pádel. El pádel me gusta muchísimo y juego bastante menos de lo que me gustaría, pero entre el trabajo, la organización familiar y los demás planes no siempre es fácil cuadrarlo. Los fines de semana, la escalada es una de mis actividades favoritas. Normalmente dedico al menos un día a escalar en la montaña con amigos. Me gusta el reto de intentar una vía, pensar por dónde subir, probar movimientos y volver a intentarlo cuando no sale. Además, pasar unas horas al aire libre, entre conversaciones y risas, hace que disfrute tanto de la actividad como de la compañía. Tenemos una furgo camperizada y, siempre que podemos, nos escapamos a pasar el fin de semana o algún puente en la naturaleza. Muchas veces elegimos el destino pensando en dónde podemos escalar, hacer alguna vía ferrata o salir de senderismo. Si tenemos varios días, podemos pasarnos buena parte de la escapada de una actividad a otra, descubriendo sitios y disfrutando de estar allí sin las prisas de entre semana. Compartir estos viajes con mi familia y ver cómo Ian va disfrutando de las aventuras es de lo que más me gusta. Cuando nos quedamos por Cádiz, tampoco solemos tener la agenda vacía. Un fin de semana puede empezar pasando la tarde del viernes con Ian, seguir el sábado con una jornada de escalada en Tarifa y una cena con amigos, y continuar el domingo con una ruta en bici por la mañana y un almuerzo que se alarga hasta la tarde con otro grupo de amigos. No todos los fines de semana son iguales, pero ese ejemplo os puede dar una idea de lo que disfruto haciendo. También me encanta viajar y conocer otros países. Me gusta descubrir paisajes, recorrer pueblos y ciudades y conocer cómo se vive en otros lugares. Cuando viajo por trabajo, intento aprovechar el tiempo libre al máximo para conocer el lugar en el que estoy. Y cuando viajamos por nuestra cuenta, disfruto mucho preparando la siguiente aventura y pensando en los sitios que podemos descubrir juntos. La música también tiene su sitio entre mis aficiones, especialmente si es en directo. Disfruto de los conciertos y de estilos como el reggae, el flamenquito y la música garrapatera. Y, de vez en cuando, también me apetece ir al cine, al teatro o a algún monólogo. Por encima de cómo sea el plan, valoro mucho con quién lo comparto. Me encanta quedar con amigos para charlar, comer o echarnos unas risas, y pasar tiempo con la familia: visitar a los abuelos, quedar con mi hermano y mi sobrina y ver a los primos jugar juntos. Soy de los que disfrutan teniendo planes y saliendo de casa, sobre todo si hay naturaleza y movimiento de por medio. Aunque, después de un día de aventuras, ¡una peli tranquila en familia también se disfruta muchísimo!
Centro o departamento
Trabajo en el Departamento de Didáctica de la Educación Física, Plástica y Musical de la Universidad de Cádiz, dentro del área de Educación Física y Deportiva. Mi centro es la Facultad de Ciencias de la Educación, situada en el Campus de Puerto Real.
Línea de investigación en la que trabaja actualmente
Mi principal línea de investigación se centra en cómo ayudar a los niños y las niñas a crecer con hábitos saludables y prevenir el sobrepeso y la obesidad infantil. Me interesa especialmente conocer cómo influyen la actividad física, la condición física, el tiempo que pasamos sentados, el uso de pantallas, el sueño y la alimentación. Son aspectos que forman parte de nuestra vida cotidiana y que podemos estudiar para entender cómo cuidar mejor nuestra salud desde pequeños. Una parte importante de mi trabajo sigue vinculada a PREVIENE-CÁDIZ, el proyecto en el que desarrollé mi tesis doctoral. Aunque ya terminamos las actividades y las evaluaciones en los colegios, la investigación continúa. Sigo analizando los datos que recogimos, estudiando los resultados y escribiendo artículos científicos y comunicaciones para congresos. Para que os hagáis una idea, un mismo proyecto puede dejarnos muchas preguntas por responder durante años: ¿qué aspectos mejoraron?, ¿cuáles no cambiaron?, ¿funcionó igual para todos los participantes? Recoger los datos es solo una parte del camino; después hay que dedicar tiempo a comprender qué nos cuentan. También colaboro con la Universidad de Camagüey y la Universidad de Cienfuegos, en Cuba, en el proyecto SUNRISE, relacionado con los hábitos saludables en la infancia. Compartir este trabajo con compañeros de otros países nos permite aprender unos de otros y conocer realidades diferentes a la nuestra. Además, estoy preparando un nuevo proyecto que me hace mucha ilusión y en el que asumiría el papel de investigador principal, es decir, la responsabilidad de coordinar la investigación junto al equipo. Queremos trabajar con alumnado de cuatro y cinco años de distintos colegios para estudiar una propuesta de estimulación del lenguaje oral y su combinación con un programa de hábitos saludables. Nos gustaría averiguar si estas actividades ayudan a los pequeños a expresarse y comunicarse mejor, y explorar cómo se relacionan sus hábitos con el desarrollo del lenguaje. Es una forma de unir dos preguntas que nos interesan mucho: cómo aprenden los niños y cómo podemos ayudarles a crecer con salud. Este curso también vamos a poner en marcha «Crecer con Salud», un programa educativo dirigido al alumnado de quinto y sexto de primaria de un colegio rural con tres sedes. Trabajaremos con el centro y las familias para acercar hábitos saludables a su día a día mediante talleres y actividades. En este caso, se trata de una iniciativa educativa cuya evaluación servirá para mejorar el propio programa, sin utilizar los datos con fines de investigación. Lo que conecta todos estos trabajos es mi interés por llevar lo que aprendemos a los lugares donde los niños crecen, juegan y aprenden. Me gusta investigar con preguntas que nacen de la vida cotidiana y trabajar con colegios y familias para buscar respuestas que puedan resultarles útiles.
