Buscar
Fotografía de José Mª Pérez-Victoria Moreno de Barreda

José Mª Pérez-Victoria Moreno de Barreda

Instituto de Parasitología y Biomedicina “López-Neyra” (IPBLN)

Formación

La ciencia siempre estuvo muy presente en mi casa desde niño, así que no es de extrañar que 4 de los 6 hermanos nos hayamos dedicado a la investigación. Desde aquellos libros estupendos de “¿Cómo hacer…?” hasta los juegos tipo Quimicefa y los microscopios y telescopios. Mi padre era profesor de Historia del Derecho pero tenía alma de “ciencias” y mi madre siempre ha disfrutado de la “investigación gastronómica”.

Estudié desde los 5 a los 18 años en el colegio de los Agustinos, en Granada, y fue allí donde mi vocación científica se acabó orientando hacia la bioquímica. Los buenos profesores que tuve influyeron mucho. No se me olvida una frase de uno de ellos, cuando nos explicaba el origen de muchos descubrimientos aclarando que “el hombre primitivo era primitivo pero no era tonto”.

Después estudié Biología (especialidad Fundamental) en la Universidad de Granada, una de las carreras que más paro tenían en aquella época. Por suerte, mi padre me animó a elegir la carrera que me permitiera trabajar en lo que me gustaba, eso sí, haciéndola “bien hecha”. Además de estudiar, desde muy pronto estuve ligado a un laboratorio del CSIC, gracias a distintos tipos de ayudas, en el que pude iniciarme en la investigación. Además, uno de los veranos de esta época lo pasé en Londres con una beca inglesa que me permitió trabajar en el hospital donde Fleming descubrió la penicilina.

Posteriormente hice el doctorado en el CSIC (compatibilizándolo con la “mili”), en el campo de la Parasitología Molecular y, durante esta etapa, cada año procuraba pasar varios meses en un laboratorio extranjero. Al acabarlo, realicé una estancia postdoctoral de dos años en el CNRS francés (en Lyon), trabajando en cáncer, y volví a España con un contrato Ramón y Cajal, que me permitió comenzar con líneas de investigación propias, relacionadas de nuevo con la Parasitología Molecular. A los pocos años, saqué una plaza de Investigador Titular en el CSIC, y desde entonces dirijo un laboratorio en el Instituto de Parasitología y Biomedicina “López-Neyra” (Granada).

Un día en la vida de un científico

Tras revisar el correo, lo primero que hago cada mañana es mirar las novedades que se han publicado relacionadas con nuestras líneas de investigación. Una parte importante del día, que disfruto mucho, la dedico a analizar resultados, estudiar bibliografía, planificar nuevos experimentos y pensar en nuevos proyectos. A lo largo de la mañana, cada día me reúno con un estudiante del grupo, para ver cómo ha ido la semana, tratar de solucionar los problemas y proponer nuevos experimentos.

Además, periódicamente suele haber diferentes actividades en el instituto (seminarios, reuniones…) a las que procuro asistir. También se dedica un tiempo importante a escribir artículos con los resultados y proyectos para buscar financiación y, de vez en cuando, a viajar a congresos y a revisar el trabajo de otros colegas. Lamentablemente, otra parte muy importante del día la pierdo en aspectos burocráticos, que cada día nos asfixian más.

Aficiones

Sí, hay vida fuera del laboratorio. Además, aunque nuestro trabajo sea en muchos casos un hobby, es importante tener claro que no lo es para el resto de la familia, así que en esta etapa de mi vida intento desconectar del laboratorio lo máximo posible al llegar a casa.

Disfruto mucho de la vida en familia. Me lo paso genial jugando con mis hijos, hablando con ellos y asombrándome con su evolución. Me encanta la “buena” música (cualquier género, con predilección por el rock clásico) y desgraciadamente, por culpa del trabajo que me cansa mucho la vista, cada vez me cuesta más disfrutar de la lectura. Disfruto mucho en el campo, jugando con mis proyectos para conseguir gallinas que produzcan huevos de colores (más de un proyecto de investigación lo he “escrito” mentalmente dándole de comer a las gallinas). Una vez por semana, me escapo con mi mujer para “investigar” nuevos sitios donde tapear. También me encanta salir con los amigos, especialmente en planes familiares “de día” y a conciertos de rock, y viajar. Además, me apasiona el deporte, tanto verlo (Barça, tenis…) como, especialmente, practicarlo, ya que, aunque he tenido lesiones importantes, gracias al pilates he podido volver a jugar al tenis y al golf.

Centro o departamento

Trabajo en el Instituto de Parasitología y Biomedicina “López-Neyra”, que pertenece al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Mi laboratorio se encuadra dentro del Departamento de Bioquímica y Farmacología Molecular.

Línea de investigación en la que trabaja actualmente

Buscamos nuevos tratamientos para enfermedades tropicales muy graves como la leishmaniasis. Tratamos de aprovechar diferencias metabólicas entre los parásitos que las producen y el hombre, para encontrar nuevas dianas de medicamentos. Concretamente, queremos aprovechar un talón de Aquiles de estos parásitos como es su incapacidad de producir un compuesto que necesitan para vivir, llamado hemo (el que hace que tu sangre sea roja), que están obligados a tomar de la persona infectada. Buscamos proteínas del parásito implicadas en este “robo de hemo”, que al eliminarlas los maten y que no existan en el hombre, y tratamos de identificar posibles fármacos frente a ellas.

Ir al contenido