
Gilles Bergond
-
Astronomía | Presencial
Eclipses: dentro y fuera del sistema solarBIC Granada | 10:30 horas
Formación
Nací en Nîmes, Francia, aunque se parece bastante a Andalucía, donde estudié el bachillerato de ciencias antes de trasladarme a la universidad vecina de Montpellier, donde cursé un grado en física teórica, para especializarme luego en mi materia preferida: as-tro-no-mía.
Primero en el Observatorio de París, con un máster en astronomía fundamental, mecánica celeste y geodesia, seguido de un doctorado en dinámica de los sistemas gravitacionales. Antes de dejar mi país para realizar varias estancias posdoctorales: en el Observatorio Europeo Austral (ESO, Munich); luego en la Universidad estatal de Michigan (MSU, East Lansing); y por fin en el granaíno Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC). Me afinqué en la ciudad de la Alhambra un lustro antes de que me ofrezcieran un puesto de astrónomo técnico en el cercano Observatorio de Calar Alto, entonces Centro Astronómico Hispano-Alemán (CAHA).
Ahí disfruté muchísimo de los cielos cristalinos de la sierra almeriense de los Filabres, observando más de mil y una noches con los mayores telescopios del Viejo Continente, antes de pasar a un puesto de astrónomo coordinador en el mismo observatorio. CAHA es, en la actualidad, un centro 100% español, donde procuramos dejar a punto cada día, con unos cuarenta compañer@s, los telescopios e instrumentos punteros para capturar el mayor número de fotones cada noche que el buen tiempo andaluz lo permita. Y de esta manera ampliar el conocimiento del universo, desde asteroides cercanos a la Tierra (NEOs, algunos potencialmente peligrosos) hasta galaxias y cuásares a (miles de) millones de años luz.
Un día en la vida de un científico
La jornada de un/a astrónom@ en Calar Alto es tan variable (de día o/y de noche) como variada. Hay que saber hacer un poquito de todo: desde tomar espectros e imágenes de calibración por la tarde, antes de observar los múltiples programas previstos con diferentes telescopios e instrumentos; programar tareas más manuales (p. ej., limpiar ópticas delicadas) en coordinación con otros dptos. del observatorio; comunicarse con los medios (notas de prensa, entrevistas TV y radio) o directamente con el público (via RR. SS., charlas, café con ciencia…); hasta realizar investigaciones más puras — analizando una cantidad astronómica (nunca mejor dicho) de datos colectados cada noche despejada por los monitores y telescopios.
Casi tod@s trabajamos por turnos en el observatorio, la mayoría pernoctamos arriba durante el mismo turno (son más de 3 horas I-V en coche desde Granada, no hay transporte público), compartiendo unas instalaciones muy cómodas (biblioteca, gimnasio, sala de juegos… pero cada uno con su despacho y con su propia habitación para sentirse en CAHA como en casa) así como las comidas caseras del servicio de catering local. Podemos coincidir hasta treinta personas entre semana, pero en finde o en festivos este número se reduce a tres o cuatro. ¡No hay que temer cierta soledad, aislamiento, ni la noche ni el frío!
Eso sí, mejor no contar las horas de dedicación, que pasan de todas formas rápidamente cuando a un@ le apasiona su trabajo. Aunque estar lejos de casa en días festivos, cumpleaños o navidades no es nada fácil (ni para tu pareja e hijos), la recompensa viene en forma de descubrimientos publicados en prestigiosas revistas especializadas, los más llamativos siendo difundidos ante el público por la prensa y cada vez más a través de las RR. SS.
Uno de nuestros deberes como científic@s es informar de forma sencilla pero precisa de nuestros hallazgos a los ciudadanos, puesto que financian al sistema público de I+D+i a través de sus impuestos, como es el caso de Calar Alto, que es un centro privado de investigación pero financiado con fondos públicos (Junta de Andalucía y Consejo Superior de Investigaciones Científicas – CSIC — del Estado).
Aficiones
De pequeño coleccionaba con mi padre las rocas y minerales. Desde entonces me gusta casi tanto conocer el suelo que pisamos (=geología) como el cielo que observamos (=astronomía). Por eso, entre otras razones, me siento muy afortunado de vivir en España, un país con una sorprendente variedad geológica. Además de ser un templo de la (g)astronomía mundial — me gusta aún más comer bien después de mis estancias (hambriento) en EE. UU. y Alemania…
Necesito viajar con frecuencia, con una clara preferencia por los road trips y excursiones en paisajes naturales. Aunque me gusta también visitar las grandes ciudades, ya no podría vivir en ellas por mi aversión a la contaminación lumínica (hasta compuse una canción contra la plaga de farolas que nos impide ver 3000 estrellas y nuestra propia galaxia en cielos urbanos).
Mis otras aficiones son cosas démodées: mapas y libros en papel; discos (CDs y vinilos) y casettes; tocar viejos teclados; fotografía analógica. ¡Aunque todo esto vuelve a estar de moda!
Centro o departamento
Trabajo como coordinador en el departamento de astronomía del observatorio de Calar Alto, una montaña almeriense muy bonica donde las cúpulas blancas crecen como champiñones. Cuando vine desde EE. UU. a Calar Alto por primera vez hace 23 años, no sabía que acabaría trabajando aquí, pero las estrellas han elegido este camino andaluz por mi. Entre turnos, suelo teletrabajar para el Calar desde nuestra casa en el barrio granaíno del Cerrillo de Maracena.
Línea de investigación en la que trabaja actualmente
Mi trabajo actual en el observatorio es más técnico (y diría relacional) que científico, aunque sigo participando con interés en grandes proyectos de investigación en astrofísica como son:
la búsqueda y caracterización de exoplanetas con el espectrógrafo CARMENES, el famoso cazaplanetas en Calar Alto; el estudio de los cúmulos estelares con datos del satélite GAIA, retomando en la era digital mi trabajo “analógico” de tesis que se basaba en placas fotográficas; así como las propiedades de las galaxias según su entorno, desde galaxias aisladas (proyecto AMIGA en el IAA-CSIC) o situados los vacíos cósmicos (proyecto CAVITY liderado por la UGr) hasta los grupos compactos y ricos cúmulos de galaxias.
