
Isabel Moyano Moreno
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Lingüística General | Presencial
Hablando con las máquinas: lingüística e inteligencia artificialPatio Edificio Constitución 1812 | De 12:00h a 13:30h
Formación
Mi camino empezó en el Bachillerato de Humanidades, en Sanlúcar de Barrameda. De ahí pasé a la Universidad de Cádiz, donde hice el doble grado en Lingüística y Lenguas Aplicadas y Estudios Ingleses. Al terminarlo, hice prácticas de asesoría lingüística y corrección en el Instituto Universitario de Investigación en Lingüística Aplicada (ILA), una experiencia que me llevó a formarme como correctora profesional de textos. Después cursé el Máster Universitario en Comunicación Internacional, donde ya terminé por interesarme por la investigación. Siempre me ha atraído la parte aplicada de la lingüística. Tras terminar mis estudios, tuve la oportunidad de trabajar un tiempo como lingüista computacional en una empresa estadounidense de inteligencia artificial, hasta que conseguí un competitivo contrato de investigación (FPU) para hacer el doctorado en Lingüística mientras me formaba, a la vez, como docente universitaria. Durante el doctorado he hecho estancias de investigación en la Universidad Nova de Lisboa (Portugal) y en la Universidad Complutense de Madrid. Ahora, a las puertas de terminar mi tesis doctoral, soy profesora en la Universidad de Cádiz y enseño esas asignaturas que tanto me apasionaban durante mis estudios de grado.
Un día en la vida de un científico
No hay dos días iguales, y eso es lo que más me gusta. Algunos días doy clase por la mañana y otros por la tarde. Enseño en el grado de Lingüística y Lenguas Aplicadas y también en un máster, y hablamos de lenguas del mundo, de inteligencia artificial o de cómo hacer que un ordenador sea capaz de operar y trabajar con el lenguaje humano. Lo que más disfruto es dialogar en clase: se aprende muchísimo de los alumnos y las alumnas. Entre clase y clase atiendo tutorías y preparo materiales en distintos formatos (presentaciones, aplicaciones, actividades…), porque me encanta inventar formas nuevas de explicar las cosas. Otros días me encierro en el despacho, o trabajo desde casa, para investigar. Programo (sobre todo en Python) herramientas para que los ordenadores entiendan mejor los textos, y me gusta que sirvan tanto a mis estudiantes como a cualquier persona. Preparo textos para entrenar a los programas, analizo resultados y escribo artículos para revistas y congresos. Y no siempre sale a la primera: a veces el ordenador se equivoca, y de entender por qué se equivoca también se aprende mucho. Ir a congresos y otras actividades formativas es otra parte que me encanta de mi trabajo: me permite viajar mucho y conocer a otros investigadores e investigadoras de todo el mundo, con quienes, a veces, comparto ideas y proyectos. Además, organizo jornadas y congresos y escribo en un blog de divulgación sobre inteligencia artificial y lenguaje que hacemos entre varios compañeros y compañeras. Creo que la ciencia es mejor cuando se explica de forma que todo el mundo la entienda. Es una profesión exigente, pero muy estimulante: siempre hay algo nuevo que aprender.
Aficiones
Los videojuegos son mi gran afición, desde Resident Evil hasta Los Sims, y la música también: soy muy, pero que muy fan de Taylor Swift, los Beatles y los Arctic Monkeys. Con un buen juego o un buen vinilo, tengo plan para toda la tarde. Me encanta viajar, leer, cocinar, la cerámica y la fotografía analógica. Son aficiones que me apartan un rato del ordenador, algo que se agradece cuando trabajas con él todo el día.
Centro o departamento
Departamento de Filología, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Cádiz (Área de Lingüística General). Instituto Universitario de Investigación en Lingüística Aplicada (ILA).
Línea de investigación en la que trabaja actualmente
Trabajo en la intersección entre la lingüística y la inteligencia artificial, algo que generalmente denominamos tecnologías del lenguaje. Por un lado, creo sistemas y recursos: programas que aprenden a reconocer las palabras clave de un tema en textos en español y en inglés, colecciones de textos con las que “entrenarlos” y herramientas abiertas que puede usar cualquiera. Por otro, los evalúo: compruebo si de verdad hacen bien su trabajo o solo lo parece, y dónde se equivocan. Esa parte es clave, porque una IA puede sonar muy convincente y fallar en cosas que a una persona le parecerían obvias. Ahí es donde la mirada de una lingüista marca la diferencia. Esto se nota en cosas del día a día. Cuando un asistente conversacional de inteligencia artificial generativa, como ChatGPT, se inventa un dato o el traductor automático se equivoca con una expresión, detrás hay un problema de lenguaje que alguien tiene que detectar y ayudar a resolver. Por eso me interesa tanto entender cómo y por qué fallan estos sistemas, y no solo hacerlos funcionar. Mi objetivo final es siempre el mismo: que aquello que investigo se convierta en herramientas útiles y abiertas para la sociedad.
