Formación

Estudié en el Colegio San Fernando (Maristas) de Sevilla. A continuación, estudié la carrera de Ciencias Químicas en la Universidad de Sevilla (1991-1996). Realicé mis estudios de doctorado en el Centro de Investigaciones Científicas Isla de la Cartuja (1997-2000). Desde el año 2000 hasta el 2003 trabajé en el mismo centro, en varios proyectos de investigación aplicada financiados por empresas del sector biotecnológico.
En el año 2004 decidí marcharme al extranjero, concretamente a Zurich (Suiza) donde trabajé como investigador postdoctoral en el Instituto Tecnológico Federal Suizo. En el año 2007 volví a Sevilla, donde conseguí una plaza de Científico Titular a finales de ese mismo año.

Un día en la vida de un científico

Para poder preparar hidratos de carbono (azúcares) en el laboratorio, es necesario realizar sucesivas transformaciones (reacciones) químicas (en algunos casos, hasta 40 ó 50), empezando desde materias de partida muy comunes y baratas como la glucosa. Por lo tanto, el día a día del científico comienza con el diseño de la reacción química que se va a llevar a cabo. Hay que considerar factores como la temperatura, los disolventes o los catalizadores que se van a utilizar en la reacción.
El diseño de la síntesis se basa en el conocimiento acumulado durante muchísimos años por químicos de todo el mundo, que han ido desarrollando numerosos procedimientos para, por ejemplo, formar eficientemente enlaces covalentes entre distintos tipos de átomos. Todo este conocimiento está disponible gracias a su difusión y publicación en revistas científicas internacionales.
Una vez añadidos los “ingredientes” de nuestra reacción química en un recipiente (matraz), el químico debe controlar el progreso de la transformación. Es decir, debe analizar qué está ocurriendo dentro del matraz y saber si los reactivos añadidos se están transformando en el producto final deseado.
Una vez finalizada la reacción, dicho producto final deseado debe purificarse, es decir, debe separarse del resto de materiales que lo acompañan en la reacción, para lo que se usan técnicas como la cromatografía. Por último, debemos confirmar la estructura química exacta del producto purificado, usando técnicas como la espectrometría de masas o la Resonancia Magnética Nuclear.
Además del trabajo experimental en el laboratorio, otra tarea fundamental en el día a día de un científico es la presentación de sus resultados en congresos y reuniones, y su difusión en revistas especializadas. Esto permite poner en común los logros obtenidos, así cómo encontrar soluciones a las dificultades encontradas.

Aficiones

Mi tiempo libre gira en torno a mis dos hijos de 8 y 5 años. Me gusta el cine, la música y la lectura (novela histórica). Y me encantan los deportes, sobre todo el fútbol y el baloncesto (aunque más verlos por TV que practicarlos…).

Centro o departamento

Departamento de Química Bioorgánica, Instituto de Investigaciones Químicas.

Línea de investigación en la que trabaja actualmente

En nuestro grupo de investigación se trabaja en la síntesis de compuestos relacionados con una familia de hidratos de carbono, a la que pertenece la heparina. Estas moléculas participan en diversos procesos biológicos, como el cáncer, la inflamación o la coagulación de la sangre, al unirse con determinadas proteínas.
Una vez preparados los azúcares en el laboratorio, estudiamos su posible actividad biológica, que muchas veces está relacionada con su capacidad para unirse, con mayor o menor “fuerza”, a una proteína. De estos estudios se obtienen datos que permitirán el diseño de nuevos compuestos con mayor actividad, que puedan ser capaces de modular los procesos biológicos antes mencionados.