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Fotografía de Mario Misas Arcos

Mario Misas Arcos

Universidad de Sevilla

Formación

Nacido en Sevilla, estudié la educación primaria en el colegio Al-Ándalus, y la secundaria en el instituto Antonio Machado. Aunque escogí el Bachiller de ciencias de la salud en primero, pasé al tecnológico en segundo con la idea de estudiar física. En 2017 comencé el Grado en Física en la Universidad de Sevilla, que terminé en 2021.

Tuve bastantes dudas a la hora de escoger Máster, considerando opciones en Madrid, Granada o Barcelona, entre otras, pero finalmente decidí viajar a Tubinga (Alemania) para cursas un Máster en Física Matemática. En el resto de Europa, los másters tienen una duración de dos años, en los cuales me especialicé en relatividad y gravitación. Tenía claro que para cursar el doctorado quería volver a Sevilla, por lo que, cuando en 2023 terminé el máster, regresé con ese objetivo.

El proceso tardó un poco, por lo que, mientras esperaba a poder empezar el doctorado, decidí cursar en la Universidad de Sevilla el Máster Universitario en Matemáticas, para formarme en campos que me ayudarían con la investigación futura. A finales de 2024, cuando aún me quedaban algunas asignaturas de este último Máster, por fin comencé a trabajar oficialmente en lo que espero que pronto se convierta en mi tesis doctoral, titulada “Estudio de la estabilidad del agujero negro de Kerr-Newman por métodos numéricos”.

Un día en la vida de un científico

Casi cualquier científico/a te dirá lo mismo: toda mañana empieza con un buen café. Después, toca comenzar la jornada laboral. La flexibilidad es una de las grandes ventajas de este trabajo, por lo que, salvo excepciones (reuniones, clases a impartir, etc) nadie va a regañarte si pierdes el bus y en lugar de a las 9:00, entras a las 9:15.

A la hora de trabajar, olvidad la imagen del lobo solitario aislado en un laboratorio. Nuestro día empieza haciendo equipo. Por ejemplo, el director de la investigación puede entrar al despacho compartido del grupo y decir: “Chicos, tenemos que simular cómo una onda gravitacional choca contra un agujero negro”. Nos reunimos, debatimos por dónde atacar el problema, qué programas usar y nos repartimos el trabajo.

La mayor parte del tiempo no estamos haciendo descubrimientos increíbles, sino aprendiendo: leemos trabajos de otros científicos relacionados con nuestra investigación (importantísimo para no repetir algo que ya se haya investigado), libros de texto sobre teoría o nos reunimos con compañeras/os de otras áreas. Luego toca “mancharse las manos”: ya sea experimentando en el laboratorio, llenando pilas de papeles de fórmulas y ecuaciones, o trasteando con el ordenador (como en mi caso).

Los avances vienen mucho más lento de lo que parece: muy rara vez ocurre que una “idea feliz” que resuelve todo como se ve en las películas y sereis. Cada día, lo importante es dar un pasito en la dirección correcta para poco a poco construir el camino. Es un trabajo de constancia, y quizás puedan pasar meses hasta que un descubrimiento tome forma, ¡pero eso no lo hace menos satisfactorio!

A veces puede ser frustrante el estar bloqueado y no saber cómo resolver una ecuación, programar una simulación, o al no obtener los resultados esperados de un experimento. ¡Eso también es parte del trabajo! Hay que tener claro que merece más la pena ir a casa a descansar que echar seis horas extra para volver a intentarlo (creedme, lo sé por experiencia). Aunque no lo parezca, siempre se acaba encontrando un camino. También es difícil irse a dormir y no seguir pensando en qué has hecho hoy, o anticipar que vas a hacer mañana. La ciencia suele ser una profesión muy pasional y eso hace que sea difícil desconectar: raro es el día que no he soñado yo con agujeros negros. Pero, precisamente por eso, cuando al fin pones la “última pieza del puzle” sientes que todo el esfuerzo ha valido la pena.

Aficiones

Seguramente imagnéis que, para dedicarse a esto, hay que ser un pelín friki. ¡En mi caso es verdad! Pero no tiene por qué ser así. Sí que soy un gran aficionado de los videojuegos (desde Super Mario hasta Monster Hunter), Marvel, Dragon Ball, Digimon… pero también me encanta pasar la tarde con amistades jugando a juegos de mesa, tomando algo, o bailando en una discoteca. También me gusta mucho el fútbol: llevo unos once o doce años abonado al Sevilla (con perdón de las/os béticas/os aquí presentes) y a veces incluso hago intentos de jugar de portero en pachangas amistosas (aunque no se me da muy bien).

Aunque soy mas de audiolibros que de lecutra en físico, tengo una recomendación que no os podéis perder: la trilogía de El problema de los tres cuerpos de Liu Cixin. Ciencia ficción (y Ciencia con “C” mayúscula) del mejor nivel, y que me ha hecho llorar más de una vez. También hicieron una serie de Netflix, que creo que está muy bien adaptada. Y he de decir que no me pierdo un solo capítulo de Los Simpson, ni siquiera de las últimas temporadas.

Centro o departamento

Facultad de Física (Universidad de Sevilla).
Departamento de Electrónica y Electromagnetismo.

Línea de investigación en la que trabaja actualmente

Principalmente trabajo en simulaciones de agujeros negros y ondas gravitacionales. En concreto, estudio agujeros negros de Kerr-Newman (que son aquellos que poseen carga eléctrica y rotan sobre sí mismos) e intento predecir qué les ocurre cuando sufren una perturbación (desde chocar contra una sola partícula a colisionar con otro agujero negro) y cómo afecta esto al espacio-tiempo a su alrededor.

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