
Raquel Jiménez Melero
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Ecología | Presencial
Agua a la mesa: Cómo la naturaleza limpia el planeta mientras desayunamosEdificio C4. Campus Las Lagunillas
Formación
Mi vocación como Bióloga Ambiental o Ecóloga comenzó cuando aún ni siquiera sabía lo que era la Biología, y menos aún la Ecología. Con menos de 5 años, me sentaba en el suelo frente al televisor junto a mi padre ignotizada por lo que me mostraba ese magnífico programa de televisión, “El Hombre y la Tierra”. Yo quería ser como ese señor, Felix Rodríguez de la Fuente. Mi televisor era en blanco y negro, pero eso no impedía que el equipo de Rodríguez de la Fuente y Joaquín Araujo me transmitiera la belleza del mundo en todos sus colores y esplendor.
Estudié en un colegio religioso en Canillejas, Madrid, al que iba y venía en un destartalado autobús escolar. Desde los 3 añitos hasta los 18 estudié en el mismo colegio. Mi mundo se reducía a esos muros y a los de mi casa. La nota de acceso a la universidad me permitía matricularme en cualquier carrera, la que quisiera, y yo escogí Biología, que tan sólo tenía una nota de corte de 5 y estaba muy alejada de las favoritas y glamurosas carreras de la época, como eran Medicina o cualquier ingeniería (por aquel entonces, a los conservacionistas del medio natural no se nos tomaba muy en serio). Desde entonces mi mundo se abrió, tanto hacia el exterior como hacia el interior. Hice Biología Ambiental en la Universidad Autónoma de Madrid, mi tesina la realicé en el maravilloso Parque Nacional de Doñana, por entonces el lugar más bello que puedas imaginar, y finalmente mi tesis doctoral en Ecología acuática en la Universidad de Jaén.
La carrera científica, si bien es una carrera de fondo y de obstáculos, me ha permitido conocer otros países, otras formas de trabajar y de vivir, otras culturas, y a personas de todo el mundo. Me ha permitido sentirme hermanada con todas esas gentes y con todas las especies. Pues en esencia todas somos lo mismo, la propiedad emergente de la química y la física, la VIDA. El aprendizaje y conocimiento que conlleva este transitar por la Ciencia, me ha hecho una persona libre y plena.
Un día en la vida de un científico
En realidad la jornada de un científico o científica es diferente cada día. No hay dos días iguales, lo cuál es muy divertido. Salvo la horrorosa burocracía que afecta a todas las profesiones del sector público, y que son una constante a lo largo del año, el resto es apasionante y de lo más variado. En ocasiones tienes que ir al campo a por muestras, y otras veces realizas experimentos en el laboratorio. Luego tienes que analizar esos resultados y darle a la cabeza para encontrarle sentido, lo cuál es como jugar a hacer puzzles. Tienes reuniones con tus compañeros y compañeras para gestionar la investigación o para gestionar la docencia, lo que a veces se convierte en un juego de estrategia. Y una de las cosas que más me gusta de mi trabajo es enseñar a mis alumnos y alumnas. Me gusta aprender antes y durante el proceso, con ellos y con ellas. Lo único aburrido de mi trabajo es corregir exámenes.
Aficiones
Me encanta jugar a juegos de mesa y estrategia con mis hijos, me apasiona leer de todo, tanto novela como ensayo, me gusta pasear por el campo y cuidar mis macetas, me gusta tocar la guitarra, dibujar…. Aunque tengo muchas aficiones, apenas tengo tiempo para las mismas. Pero no es un drama, porque una de mis principales aficiones es aprender y de eso no me falta en mi trabajo.
Centro o departamento
Departamento de Biología Animal, Biología Vegetal y Ecología.
Centro de Estudios Avanzados en Ciencias de la Tierra, la Energía y el Medioambiente.
Línea de investigación en la que trabaja actualmente
Actualmente trabajamos fundamentalmente en ecotoxicología, testando la efectividad de Soluciones Basadas en la Naturaleza en la retirada de fármacos de aguas residuales. Comprobamos dicha efectividad testando su efecto toxicológico sobre distintos organismos planctónicos.
